domingo, 26 de mayo de 2019

La paloma blanca

© Cristina Rubio

Ahí estás paloma blanca: orgullosa, inteligente y cándida. 

Entre todas las palomas eres la más bella: con tu níveo plumaje y tu inocente mirada.

Te pregunto: ¿Eres feliz? Tú me miras, pero no dices nada.  

Todos los días os llevo migas de pan a ti y a todas tus hermanas. Las hay grises, las hay marrones, las hay moteadas y las hay blancas. Pero tú, entre todas ellas destacas. ¿Cómo no reconocer tu níveo plumaje y tu inocente mirada?

Anoche soñé que tenía alas y podía volar como tú, paloma blanca. Volaba por el cielo azul, entre las nubes algodonadas.

En mi sueño veía el mundo a través de tu inocente mirada y el mal no me alcanzaba. Me sentía tan en paz, tan liberada…

En mi sueño me sentía agradecida por cada instante de vida, tan agradecida como tú, paloma blanca.

Cuando me desperté, me sentí de nuevo humana y me dije: “quisiera ser como tú, paloma orgullosa, inteligente y cándida”.

2 comentarios:

  1. Me ha parecido un relato muy enternecedor y muy lindo. ¡Enhorabuena! Sigue escribiendo tus relatos, para así yo poder disfrutar leyéndolos.

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