sábado, 26 de octubre de 2019

Fantasía o Realidad

Dibujo realizado por Cristina Rubio

El lobo aullaba desesperado bajo la plateada luz de la luna llena. Poco antes había sido un ser humano. Pero ahora, bajo el influjo de un maleficio, era un animal temible del que había huido su amada.

Yikar, así se llamaba el lobo, había perseguido por el bosque a Aldara, su mujer, que corría aterrada tratando de alejarse de él. Cuando la alcanzó, situándose frente a ella, Aldara se quedó petrificada por el terror que le producía. La mujer no veía al hombre que tanto la amaba sino a un depredador cuya única intención era arrebatarle la vida.

Yikar tan sólo deseaba decirle que era su marido y que no quería hacerle daño, pero Aldara no le reconocía. Cuando Yikar vio temblar de miedo a su esposa se dio cuenta de que lo mejor que podía hacer era dejarla ir. La cabaña donde vivían los dos no estaba lejos. <<Seguro que llegará sana y salva>> se dijo el lobo dándose la media vuelta y desapareciendo en la lobreguez de la noche.

Yikar aulló desesperado durante toda la madrugada hasta que aparecieron en el cielo los primeros rayos del sol. En ese momento, y para su sorpresa, recobró milagrosamente su forma humana. Fue apresurado al río para ver su reflejo. Se tocó la cara, los brazos, el torso, las piernas y los pies. Se sintió inmensamente feliz de volver a ser un hombre y regresó corriendo a la cabaña. Aldara estaba allí y, en cuanto le vio, le abrazó fuertemente llorando de alegría.

―¿Dónde estabas?¿Qué te ha pasado?¿Dónde está tu ropa? ―le preguntó atropelladamente.

Yikar no sabía qué contestar. Desde que la conoció nunca le había mentido. Pero ahora, ¿cómo explicarle que una hechicera se había encaprichado de él y que, al rechazarla, esta se vengó convirtiéndole en un licántropo? No le creería, le tomaría por loco.

Aldara, insistió:
―Yikar, ¿qué te ha pasado?

Tras unos instantes de silencio, Yikar respiró profundamente y armándose de valor le contestó:

―Anoche, mientras dormías y yo vigilaba el fuego, se apareció ante mí una mujer muy hermosa que tendiéndome la mano me dijo que me fuese con ella. Yo me negué y entonces me lanzó un maleficio que me transformó en lobo.

Aldara se apartó de él reculando despacio, mirándolo con incredulidad y temor. Tras unos instantes de tenso silencio Aldara dijo:

―Anoche, me despertó un ruido, entonces salí de la tienda de campaña para ver que ocurría y tú no estabas por ninguna parte, solo había un lobo del que traté de huir. ¿Estás diciéndome que ese lobo eras tú?

―Así es ―contestó Yikar.

Aunque el hombre no se arrepintió de contar lo que recordaba, se preguntó si sus palabras serían ciertas.  ¿Y si se lo había imaginado todo?

―Creo que soy un licántropo y que esta noche me transformaré de nuevo ―añadió sin creerse sus propias palabras.

Ambos ya no se dijeron nada más durante el día. Aldara, de cuando en cuando, le miraba fugazmente, como si se tratara de un extraño.

Yikar deseaba demostrarle a su mujer que decía la verdad, pero cuando la luna apareció en el cielo, él continuó siendo humano. Y como noche tras noche no se convertía en lobo, no podía demostrar la veracidad de sus recuerdos.

Yikar deseaba volver a transformarse en lobo solo para demostrarle a Aldara que lo que le había dicho era la verdad. Y es que Yikar notaba como Aldara se distanciaba cada vez más de él. Era como si se hubiese creado una gran brecha entre los dos y se estuviese abriendo separándolos cada vez más y más.

Yikar se sintió tan angustiado ante la idea de perder a Aldara, que una noche decidió ir al bosque a buscar a la hechicera. Acudió al lugar donde fue transformado en lobo. Esperó y esperó hasta que, de repente, oyó la voz de la hechicera a sus espaldas:

―Que grata sorpresa… ¿Qué te trae por aquí? ¿Has cambiado de opinión? ¿Vendrás conmigo?

―No. He venido para que le demuestres a mi mujer que lo que me ocurrió es verdad.

―¿Y qué te ocurrió?

―Me transformaste en lobo.

―¿Y no estás contento de volver a ser un hombre?

―De nada me sirve ser un hombre, si Aldara ya no confía en mí.

―Entonces ¿qué quieres que haga?

―Quiero que le muestres a Aldara quién eres.

―Como quieras ―dijo la hechicera riendo terriblemente y tras pronunciar unas extrañas palabras una luz cegadora brilló en las manos de la mujer.

Aldara, que había seguido a Yikar sin que él se diese cuenta, lo estaba presenciando todo y al ver que la hechicera le iba a lanzar aquella luz hiriente a su marido se abalanzó sobre él para protegerle.

En ese instante la luz impactó contra Aldara y esta cayó al suelo sin vida. Yikar sintió un dolor insoportable en el pecho.

―Bien, he cumplido tu deseo. ―dijo la hechicera con tono de gran satisfacción y tras estas palabras desapareció.

Yikar gritó desgarradoramente y cinco lobos que le oyeron, se acercaron a él. Al advertir su presencia Yikar pensó que le matarían, pero no tenía la intención de defenderse porque sin Aldara ya no encontraba ninguna razón para vivir. Sin embargo, los lobos no parecían querer atacarle, más bien era como si quisieran acompañarle en su dolor y el hombre se sintió extrañamente arropado, reconfortado.

Yikar albergó la esperanza de que quizás ellos les ayudarían. <<¿Pero cómo?>>, se preguntó.  En ese instante tuvo la sensación de que los lobos conocían sus pensamientos porque se dispusieron alrededor de él y de Aldara formando un círculo y comenzaron a aullar.  

Sus aullidos sonaban a súplica, era como si le implorasen al cielo que le devolviera la vida a Aldara. Yikar no apartó su mirada del rostro de su esposa quien, de pronto, abrió los ojos. El hombre, que no podía creer que su mujer estuviese viva de nuevo, la tomó entre sus brazos gritando su nombre.

―¡Aldara!¡Aldara!

―Yikar ¿estás bien? ―le preguntó ella con voz débil.

―Sí, sí, estoy bien. Tú me salvaste la vida. ¿Lo recuerdas?

―Sí, lo recuerdo todo. Siento mucho no haberte creído. No volveré a desconfiar de tu palabra.

―No pasa nada cariño. Te quiero ―dijo Yikar besándola en la frente. Después les dio las gracias a los lobos y estos se marcharon.

Yikar y Aldara regresaron a la cabaña tomados de la mano. Aldara se estaba esforzando en asimilar todo lo ocurrido, mientras que Yikar se preguntaba inquieto si todo había sucedido realmente o no era más que fantasía. Sin embargo, pronto dejó de hacerse esta pregunta y le propuso a su mujer abrazar el presente y tratar de dejar atrás aquellos hechos que, al fin y al cabo, sobrepasaban el entendimiento humano. A su esposa le pareció una buena idea y poco a poco volvieron a vivir sus vidas con sencillez, en completa y dichosa armonía.   

4 comentarios:

  1. Que historia tan bonita :)
    Me encantan los finales felices ^^

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  2. ¡Que historia! Me sentí tensa pensando que ella había muerto y con ella, las ganas de vivir de él. Me encantó.
    Te sigo :)
    ¡Un abrazo!

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    1. Estoy contenta por haber conseguido crear ese punto de tensión. Muchas gracias por tu comentario! ¡Un abrazo!

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