sábado, 21 de diciembre de 2019

Una Navidad diferente

Imagen de Bruno Glätsch en Pixabay


Anaïs adoraba la Navidad porque tenía vacaciones, estaba con su familia más tiempo, ayudaba a adornar la casa y recibía regalos. Sin embargo, aquel año no celebraría la Navidad del mismo modo que los años anteriores. Y es que hacía unos meses que, jugando en el parque, había conocido a Malena, una niña de su misma edad, quien iba a un colegio que se encontraba cerca del suyo y, al cual iban niños y niñas de familias muy humildes. 

Ambas se habían hecho amigas y una tarde, mientras se columpiaban en los columpios del parque, Anaïs comenzó a contarle a Malena lo bien que se lo pasaría en las fiestas.

―A mí no me gusta la Navidad ―le interrumpió Malena bruscamente con tono de enfado.

Anaïs se quedó en silencio unos instantes sin saber que decir. Malena continuó:

―Mi padre nos abandonó a mi madre y a mí el año pasado en Navidad.

―¿Y por qué os abandonó? ―preguntó Anaïs sorprendida.

―No lo sé. Mi madre nunca quiere hablar de ello. Y él no me dijo nada, simplemente se fue.

Anaïs no sabía qué decirle a su amiga, que había dejado de columpiarse y ahora, mantenía la mirada perdida en el vacío. Anaïs pensó que  se animaría si le hablaba de los regalos que le traerían los Reyes Magos, así que le dijo:

―No te pongas triste Malena, que pronto vendrán los Reyes Magos y te traerán muchos regalos. ¿Ya les has escrito la carta?

Malena salió bruscamente de su ensimismamiento y miró a Anaïs con seriedad, casi con ira.

―No

―Pues debes escribirles ya. ¿Qué les vas a pedir? ―quiso saber Anaïs sin percibir el enfado de su amiga.

―Que me traigan a mi padre.

Anaïs volvió a quedarse sin palabras. Pero pensó que como los Reyes Magos eran mágicos quizás pudieran cumplir el deseo de Malena. Así que le dijo ilusionada:

―¡Seguro que te lo traerán!

Malena entonces le gritó a Anaïs con rabia:

―¡Te aseguro que no me lo traerán!

Anaïs se quedó perpleja, sin entender la reacción de Malena.

―¡Eres tonta! ―le espetó de súbito Malena con los ojos inundados de lágrimas.

―¿Y por qué? ―preguntó Anaïs muy dolida.

―Porque los Reyes Magos no existen. Son tus padres quienes te compran los regalos. Mi madre siempre me dice que no tiene dinero y yo le he dicho que ya soy mayor y que no hace falta que me regale nada.

Anaïs no podía aceptar lo que su amiga acababa de decirle y fue deprisa hacia su madre que estaba sentada en un banco a unos pocos metros y le preguntó si era cierto lo que le había dicho Malena. Cuando su madre, le explicó la verdad, Anaïs pensó que aquello era horrible porque eso quería decir que muchos niños y muchas niñas se quedarían sin regalos. Y especialmente pensó en los alumnos y las alumnas que iban al colegio de Malena porque sabía que tenían, al igual que su amiga, dificultades económicas.

Anaïs cogió de su mochila un cuaderno y un lápiz. Seguidamente regresó a los columpios donde Malena había vuelto a quedarse abstraída mirando al vacío y entonces Anaïs le dijo:

―Malena quiero que escribamos juntas la carta. Yo pediré menos regalos y así tú podrás pedir los tuyos.

A Malena se le iluminó el rostro de una forma que conmovió a Anaïs.

―¿De verdad lo harás? ¿A tus padres no les importará?

―Escribamos la carta ahora mismo, seguro que a mis padres les parece bien ―dijo Anaïs con seguridad y le tendió a su amiga el cuaderno y el lápiz.

Malena empezó a escribir las cosas que quería y, a continuación, Anaïs añadió las suyas. Después fueron hacia el banco donde continuaba sentada la madre de Anaïs y la niña le dijo:

―Mamá, estas son las cosas que queremos Malena y yo. ¿Nos las comprarás?

La madre de Anaïs se quedó sorprendida, pero cogió la carta y tras leerla, les aseguró que haría lo que pudiese para que las dos tuvieran sus regalos.

Entonces Anaïs tuvo una idea:

―¿Y si todos los padres hiciesen igual que tú? ¿Y si comprasen regalos para sus hijos y también para los niños del colegio de Malena?

Al día siguiente la madre de Anaïs habló con los padres, con los profesores e incluso con la directora del colegio para hacer realidad la idea de su hija. Pasados unos días, la directora recibió el aviso de que muchas familias estaban interesadas en colaborar así que anunció al director del colegio de Malena la idea y pronto él le hizo llegar las cartas de sus alumnos y alumnas.

Así, aquel día de Reyes fue muy diferente para Malena y para los niños y las niñas de su colegio pues todos y todas recibieron sus regalos gracias a Anaïs y a la generosidad de las familias que quisieron participar. Y de esta forma, fue como en ambos colegios brilló intensamente el verdadero sentido de la Navidad.



***
Muchas gracias por leer este relato. ¡Feliz Navidad! 😃🎄

4 comentarios:

  1. Como siempre que leo tus relatos me quedo impactada, me ha gustado mucho y sería maravilloso que todos los niños y niñas pudieran recibir regalos el día de los Reyes Magos. Gracias por felicitar la Navidad y también te deseo que pases unas maravillosas fiestas navideñas y que el Año Nuevo te traiga todo lo que deseas. Te envío un gran abrazo.

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